Asesinos en serie: Hombres que matan mujeres

 In Violencia de género

La temática de los asesinos en serie viene siendo desde hace décadas, muy recurrente en series de televisión, libros, conferencias y estudios. Es un tema que realmente apasiona o como mínimo crea interés y curiosidad en una gran parte de la población mundial. Sin embargo, este enorme interés prácticamente no ha llevado a realizar un planteamiento básico, fundamental e imprescindible: Los asesinos en serie son hombres que matan mujeres (en una gran mayoría).

Es cierto que no son todos, hay hombres que matan a otros hombres y muy pocas mujeres que matan de forma serial.

Si nos paramos a pensar en algún asesino en serie famoso, prácticamente cualquier persona puede decir algún nombre. Nombres como el de Ted Bundy, Ed Kemper o Jack el Destripador son mundialmente conocidos por sus crímenes atroces y escalofriantes.

Ted Bundy en la década de los 70, violó, torturó y mató a más de 30 mujeres, aunque se cree que fueron incluso más. Ed Kemper mató entre la década de los 60 y los 70 a 10 chicas jóvenes y mujeres, entre las que se encontraban su madre y su abuela. Finalmente, al famoso Jack el Destripador se le atribuyen al menos 5 asesinatos de prostitutas londinenses en la década de los 80 del siglo XIX.

Estos tres famosos asesinos en serie coinciden en el asesinato de mujeres de forma brutal.

Es cierto que existen otros famosísimos asesinos en serie que no mataron mujeres, como John Wayne Gacy, quien mató a más de 30 hombres jóvenes en la década de los 70. O también Aileen Wuornos, una de las más famosas asesinas en serie que mató a 7 hombres mientras ejercía la prostitución.

Claro está que no todos los asesinos en serie matan mujeres, también matan a otros hombres y también hay alguna mujer asesina en serie, sin embargo hay un aspecto clave que no se ha analizado en profundidad y que es imprescindible a la hora de estudiar a los asesinos en serie.

La mayor parte de asesinos en serie son hombres que matan a mujeres. Las violan, las torturan, las agreden y las matan.

Pero muchos de estos hombres que cometen estos crímenes tan salvajes y atroces, no son enfermos mentales, no padecen ningún tipo de enfermedad mental, ya que la psicopatía no lo es. Por tanto, ¿qué elemento tienen en común muchos de estos asesinos? Que matan mujeres.

Y el factor común que lleva a los hombres a matar mujeres es el machismo y la misoginia, que van mucho más allá del ámbito del hogar, la pareja o la expareja. Estos se intrincan en todas las capas de la sociedad e influyen incluso en los más macabros actos.

Al igual que la violación no es un acto que se perpetre para conseguir placer sexual (aunque lo consigan), sino que es un acto de dominio y de poder, los asesinos en serie buscan en gran medida conseguir ese dominio, ese poder, esa superioridad que no pueden conseguir de otro modo y mediante ese dominio y la sumisión de su víctima (mujer) consiguen la excitación sexual.

Pero no es posible olvidar que se trata de un acto de poder y superioridad lo que lleva a la comisión de estos atroces actos.

Los asesinos en serie odian a las mujeres y quieren hacerles pagar a ellas todas sus frustraciones, problemas, inseguridades y miedos.

Pero ¿por qué deciden asesinar a las mujeres?

El responder esta pregunta es muy complejo, pero una serie de factores que pueden ayudar a enfocar mejor la respuesta se relacionan con el género, el machismo y la misoginia.

En primer lugar, la sociedad nos manda el mensaje constantemente de la superioridad masculina y la inferioridad femenina, de que las mujeres existen para dar placer y vivir para el hombre, que las mujeres son meros objetos sexuales que es posible poseer y que están para satisfacer, aunque sea mediante el asesinato.

Además, en segundo lugar, las mujeres también son las “salvadoras” y cuidadoras de hombres desgraciados que han tenido una vida muy dura y que esperan encontrar una vida mejor al lado de una mujer que les pueda hacer olvidar y/o superar todas las inseguridades que tengan colocándose encima de ellas.

Es decir, las mujeres deben existir por y para los hombres, especialmente para complacerles y lograr que estos se sientan a gusto y seguros.

También, y en relación con los asesinos en serie, se ha transmitido la idea y la creencia de que estos se comportan así porque se creen “víctimas” realmente. Víctimas de una infancia desgraciada, infeliz y traumática. Una infancia con unos padres ausentes o con relaciones tóxicas, violentas y severas con estos, especialmente con su madre, hecho que conduce a la fatídica e “inevitable” consecuencia del asesinato de mujeres.

O también se han sentido abandonados por alguna mujer que ha decidido dejar la relación amorosa que tenía con ellos en contra de su voluntad y estos no han conseguido superarlo, culpándola a ella, y por ende al resto de mujeres de su desdicha.

Por tanto, los mensajes de superioridad masculina, las mujeres como objeto y su papel de complacer y salvar a los hombres, unidas a la culpabilización continuada hacia las mujeres de los problemas de los hombres por no haber visto sus expectativas cumplidas, les suponen un “gran trauma” que les induce “inevitablemente” al odio hacia las mujeres por culparlas. Un odio que tienen que subsanar mediante el asesinato.

De modo que se podría decir que estos asesinos en serie, al igual que los violadores y maltratadores, no nacen, sino que la sociedad los hace y en cierto modo les avala.

La sociedad y las circunstancias que han atravesado y que no han podido gestionar como personas adultas, sino que han optado por la solución fácil, sencilla y que concuerda con lo que transmite la sociedad.

De esto se desprende que no es posible dejar de tener en cuenta la socialización diferencial de género a la hora de entender a los asesinos en serie.

Porque si esta socialización influye en todos los estratos de nuestra sociedad, ¿Por qué no iba a hacerlo en estos criminales?

Y efectivamente, lo hace. Estos asesinos son misóginos que llevan su odio a las mujeres, responsabilizándolas de su infelicidad, hasta el extremo más brutal.

Ya no piensan que una mujer en concreto es su posesión, es suya, que tiene que obedecerle, que él está por encima de ella y que puede hacer con ella lo que quiera. Esta idea abarca a todas las mujeres y les quiere hacer pagar por todo el sufrimiento que, desde su punto de vista, las mujeres le han generado.

Ninguna mujer le importa ni merece su respeto. Las odia, pero ese odio no es culpa suya, sino de otras mujeres que en un momento determinado le produjeron su infelicidad y esos sentimientos y que no ha sabido o querido gestionar adecuadamente, porque ha sido más fácil poner la culpa en una persona externa, en una mujer o en las mujeres.

Una vez más vemos como se responsabiliza a las mujeres de la violencia que ejercen los hombres contra ellas, sin poner el foco en que los asesinos en serie que son hombres que matan mujeres.

Leave a Comment

Start typing and press Enter to search