Tenemos el Congreso con el mayor número de mujeres de su historia

 In Derechos, Mujeres en la Historia, política

Ya han pasado dos días de las elecciones generales del 28 de abril de 2019 y tenemos el Congreso con el mayor número de mujeres de su historia.

Han sido unas elecciones en las que nos jugábamos, especialmente las mujeres, muchísimo. 

Aunque no podemos quedarnos tranquilas, parece ser que no habrá un gobierno de extrema derecha, aunque esta sí que ha entrado en las instituciones.

A pesar de ello, las mujeres hemos hecho nuestra propia historia. Podemos afirmar que tenemos el Congreso con el mayor número de mujeres de su historia. Este contará con 164 parlamentarias, que suponen un 46’8%, siendo la primera vez que se supera el 40%.

El Partido Socialista Obrero Español será el partido con más aportación femenina en la cámara. De sus 123 escaños, 64 de son ostentados por mujeres, representando un 52%.

El Partido Popular aportará al parlamento a 34 diputadas del total de 66 escaños obtenidos, número que supone alrededor del 51%.

Ciudadanos se queda lejos de estas cifras, aportando solamente un 36,8% de mujeres al Congreso. De los 57 escaños obtenidos, solo 21 son ocupados por mujeres.

Unidas Podemos ha conseguido en estas elecciones 42 parlamentarios y parlamentarias, de los que 20 son ocupados por mujeres, suponiendo el 47,6%.

Finalmente, de los 24 parlamentarios que ha obtenido Vox 15 son hombres y solo 9 son mujeres. De modo que ellas representan solamente el 37,5% de sus representantes.

Por tanto, con las parlamentarias y parlamentarios elegidos en estos comicios, puede considerarse que se ha dado un paso más hacia la igualdad entre mujeres y hombres y hacia la visibilización y participación de las mujeres en el espacio público y político.

Sin embargo, este paso hacia delante no se da por parte de todos los partidos por igual, ya que la representación tanto de Ciudadanos como de Vox se encuentra por debajo del 40% exigido por ley.

Es decir, mediante la Ley Orgánica para la Promoción Efectiva de la Igualdad entre Mujeres y Hombres 3/2007, se recoge la presencia o composición equilibrada entre mujeres y hombres en los diferentes ámbitos de relevancia, entre los que claro está, la política.

Mediante esta ley, España se convierte en el cuadragésimo cuarto país del mundo con una medida para garantizar la representación de las mujeres en las instituciones.

Sin embargo, como se ha visto en diferentes partidos, esta herramienta puede que sea insuficiente para lograr la paridad y se requieran también otros.

Esta vez es la primera que la representación femenina en el Congreso se supera el 40% de mujeres, ya que durante las elecciones pasadas (2016) la cifra se quedó en el 39,4%.

Desde mi punto de vista, la introducción de la presencia equilibrada de mujeres y hombres en los principales ámbitos, tanto públicos como privados, me parece una medida muy importante para empezar a lograr la igualdad, aunque a la vez con diferentes lagunas sobre todo en su aplicación.

En primer lugar, considero importante que exista un porcentaje mínimo y máximo de representantes de uno y otro sexo, para así evitar la sobrerrepresentación de un sexo y la infrarrepresentación del otro, como ha venido sucediendo en España durante muchísimas décadas.

Estos porcentajes asignados han sido el 40% como mínimo, y por ende, el 60% como máximo. Sin embargo, estos porcentajes pueden comportar problemas.

Como por ejemplo, que se asigne de forma sistemática el mínimo del 40% a las mujeres para el cumplimiento de la ley, no para lograr la igualdad efectiva. De modo, que aunque la redacción de este principio es neutra para los sexos, puede tener efectos negativos, perpetuando esta desigualdad.

Debe tenerse en cuenta también, que no sólo debe atenderse a la inclusión de las mujeres, sino en qué puestos o posiciones están incluidas, por ejemplo en las listas electorales. Ya que muchas veces las mujeres están en ciertas posiciones que es muy difícil que puedan llegar a salir como representantes. De esta forma, aunque exista una presencia más o menos equilibrada en las listas, no se dará lo mismo en los cargos electos.

Desde mi opinión, pienso que los controles de la presencia equilibrada no son los suficientes para que pueda lograrse. Ya que, como se ha dicho previamente, las elecciones de 2016 dieron lugar a un 39’4% de mujeres, no llegando al mínimo del 40%. Y aunque en las elecciones del 2019 se ha llegado a un 46,8%, ha sido porque algunos partidos han contado con más de un 50%, ya que otros en cambio no han llegado ni al mínimo exigido.

Cosa que demuestra que no se están haciendo las cosas adecuadamente, que los controles no son efectivos y no se cumple la ley.

Existen muchas personas detractoras de este tipo de medidas de acción positiva, como lo es la presencia equilibrada de mujeres y hombres.

Sus argumentos principales son el favorecimiento de ciertos colectivos, en este caso las mujeres, quienes se encuentran sub-representadas y discriminadas para lograr la presencia igualitaria. Se afirma incluso que va en contra de la representación democrática.

Sin embargo, estas medidas no se pretende que sean para siempre ni perpetuas, sino que deben revisarse los objetivos que se consiguen o no con ellas, para una vez se hayan conseguido, dejar de aplicarlas, no sin observar y asegurar que no haya posibles retrocesos.

Este tipo de medida, como se ha comprobado con los resultados finales, podría considerarse una medida para la igualdad en el punto de partida. Es decir, que coloca a las mujeres en la misma condición para participar que a los hombres, pero que no garantiza unos resultados igualitarios.

Finalmente, tenemos que tener en cuenta, que esta medida de representación igualitaria es una medida neutra. Es decir, habla de sexo infrarrepresentado, no de mujeres. De modo que podría ser considerada una medida permanente para poder asegurar la presencia equilibrada tanto de mujeres como de hombres.

De modo, que iría más allá de las acciones positivas, pudiendo ser entendida como un derecho fundamental.

A pesar de las mejoras que podríamos aplicar, tenemos el Congreso con el mayor número de mujeres de su historia, representando más del 40%.

Es un gran paso, pero no podemos quedarnos ahí, tenemos que seguir avanzando, y ¡lo conseguiremos!

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