¿Consentimiento? Mejor hablemos de deseo…

 In Derechos, Sexualidad, Violencia de género

A raíz de la sentencia de “La Manada” y de la proliferación de “nuevas manadas” que está viviendo nuestra sociedad en los últimos meses, incluso días, se ha abierto un debate realmente relevante acerca del consentimiento. Pero, ¿qué entendemos por consentimiento?

Se ha estado discutiendo ampliamente sobre el No es No. Una palabra que para muchas personas, y especialmente para los hombres no está clara, o directamente lo omiten. En cualquier situación, y especialmente en las relaciones sexuales, un “no”, “para” o “no me apetece”, quiere decir, simplemente NO.

Sin embargo, no debemos basarnos sólo en el “no es no”, ya que en ese momento estamos dejando la responsabilidad de negarse en las mujeres. Tanto las mujeres como los hombres debemos entender tanto que el “no es no”, como que sólo el “sí es sí”, que es aún más importante, porque no decir no, no implica decir sí. Y aquí es donde entra el consentimiento. Según la definición de la Real Academia Española, consentir se define como: “permitir algo o condescender en que se haga”.

Entonces, si ponemos el foco en el consentimiento por parte de las mujeres en las relaciones sexuales con los hombres, podría entenderse que cuando hay consentimiento por parte de una mujer, ésta PERMITE dicha relación sexual.

De modo que, ¿dónde volvemos a poner el foco? En que la mujer deje al hombre tener relaciones sexuales con ella. Aquí el sujeto activo, parece ser que sigue siendo el hombre, y el sujeto pasivo, la mujer. Él toma la iniciativa, tiene el deseo, y la mujer permite.

Queda claro, que el consentimiento es un elemento esencial en las relaciones sexuales para poder avanzar socialmente y legislativamente. Un ejemplo muy importante que ha supuesto un gran avance, es la ley aprobada en Suecia, que considera violación cualquier acto sexual sin consentimiento explícito aún sin violencia o intimidación. Este es un paso enorme para luchar contra las violencias sexuales, ya que no es necesaria la existencia de intimidación, un factor, como se ha podido comprobar con la sentencia de la Manada, muy subjetivo para la judicatura, y que en función del acto cometido, tiene más peso o menos.

Sin embargo, en todo este debate se está pasando por alto el factor, desde mi punto de vista, de mayor relevancia: EL DESEO. Y especialmente el deseo en las mujeres. Parece que con el consentimiento, que es imprescindible, sólo entendemos que el deseo proviene del hombre y la mujer, permite.

Enseñamos a las mujeres, adolescentes y niñas, que sí, la decisión de tener relaciones sexuales proviene de ellas, pero ésta debe ser en base al DESEO, a querer. No simplemente a permitir.

Debemos enseñar a que el sexo es cosa de dos, y a que ambas partes deben desearlo, ya que se ha enseñado a las mujeres a que cuando nuestra pareja desea la relación, nosotras debemos de “permitirlo”, basándonos en diferentes estereotipos y normas patriarcales, y eso, no podemos ampararlo debajo el manto del consentimiento.

Debemos desmontar los mitos relacionados con el sexo y el consentimiento que aún siguen vigentes y que dejan a las mujeres en una posición de pasividad.

Pero sobre todo, debemos poner el foco en ELLOS, deben comprender que las mujeres no están para satisfacer su voluntad, no son cuerpos carentes de deseos. Tenemos voluntad, deseos, placer y sobre todo voz. Debemos aprender y enseñar, que el consentimiento es imprescindible, y además, debe ir unido al DESEO y el PLACER por ambas partes. Porque sí, las mujeres también tenemos deseo sexual.

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