Cuando la salud femenina no importa

 In Salud

A pesar de que la ciencia y la investigación han tratado de ser objetivas y neutrales, intentando apartarse de la cultura y la sociedad, han estado subordinadas al poder imperante, siempre en manos de los hombres y la medicina y la investigación médica no han sido una excepción. Ignorando por completo la salud femenina.

La salud de las mujeres nunca ha sido central en la medicina, se ha considerado que ésta, era idéntica a la de los hombres. Por ende, si se estudia a los hombres, no es necesario estudiar a las mujeres, ya que es extrapolable.

De este modo, la única parte de la salud femenina que se estudia, es aquella que tiene que ver con la reproducción.

Las mujeres nos encontramos completamente ausentes de las investigaciones, tanto como sujetos, como objetos de las mismas. De este modo, sólo se estudian las enfermedades más prevalentes en hombres, dejando de lado las enfermedades que padecemos más las mujeres.

Estas enfermedades, al no ser estudiadas, se acuñan en multitud de ocasiones como “cuadros de etiología desconocida” o problemas psicológicos o psicosomáticos.

No es de extrañar pues, que las mujeres seamos diagnosticadas en una mayor proporción que los hombres de este tipo de trastornos, ya que cuando no se sabe, no se quiere saber y/o ni siquiera se sabe que no se sabe, esta es la solución fácil.

Pero no sólo es la solución fácil a este problema de falta de conocimiento, sino que esto, implica un agravamiento mayor de la situación. Ya que no se investiga, enmascarando enfermedades en mujeres, sintomatología diferencial y considerando las enfermedades femeninas como poco graves.

La ausencia de conocimiento y las dificultades que existen respecto del adecuado diagnóstico de las mujeres no ha sido simple “mala suerte”, sino una elección de la ciencia.

En primer lugar, por considerar ciertos síntomas dentro de la normalidad en las mujeres o considerando trastornos psicológicos.

En segundo lugar por ser las enfermedades más prevalentes en nosotras, omitidas debido al sesgo androcéntrico imperante que consideran la salud de las mujeres poco relevante.

De esta manera, se puede perfectamente comprobar como los sesgos androcéntricos no sólo afectan al conocimiento que se ha producido acerca de la salud y la enfermedad, sino también a la ausencia de conocimiento. Atribuyendo a las mujeres trastornos como la histeria o el trastorno de conversión.

Por tanto, se pueden encontrar múltiples sesgos adrocéntricos en salud, siendo los más prevalentes la utilización de sujetos varones en las investigaciones como medida de lo humano, aplicar causas psicológicas o psiquiátricas cuando se desconocen las causas de las enfermedades femeninas por falta de investigación o acuñar un diagnóstico sin tener la evidencia de que sea correcto.

Sin embargo, debemos aprender a vivir en la incertidumbre y reconocer nuestra falta de conocimiento, para así evitar el sufrimiento que provoca un diagnóstico erróneo.

Por no reconocer la falta de conocimiento al respecto, se han venido atribuyendo, causas psicológicas en mujeres. Quienes se siguen considerando como mentalmente inestables y con más probabilidades de presentar trastornos mentales.

La medicina, sigue sin tener en cuenta la percepción subjetiva de la persona enferma, que es quien mejor puede explicar lo que siente. Si las pruebas aparecen “normales” (según estándares masculinos), su percepción no cuenta.

Por tanto, no parece que sea importante que no se sepa acerca de la salud de las mujeres, ya que puede darse un diagnóstico inespecífico u otra enfermedad, sobre todo una psicológica o psicosomática, para no reconocerse que no se tiene conocimiento al respecto.

También parece que el saber acerca de la salud de las mujeres no es relevante. Se comprueba como la salud de las mujeres puede excluirse, y se ha hecho, del conocimiento médico.

Finalmente, cabe destacar que para el análisis de la salud no se consideran relevantes factores como las condiciones de vida y de trabajo. Condiciones que suelen ser más precarias y exigentes en las mujeres y pueden afectar gravemente a su salud.

De modo que no se tienen en cuenta las condiciones de vida ni tampoco la subjetividad de la persona, la violencia de género sufrida por las mujeres ni el trabajo no remunerado y la doble  jornada.

Es patente que existen diferencias entre los sexos en relación a la salud, diferencias que deben hacerse visibles, eliminando la ignorancia que todavía existe alrededor de la salud de las mujeres.

Es necesario que se construya una ciencia ligada al análisis de la salud desde una perspectiva de género.

Además, el estudio de enfermedades que son más prevalentes en mujeres también ayudará a muchos hombres que también las padecen, porque aunque sean ellas la mayoría, no significa que sólo las mujeres se vean afectadas.

Debe cambiarse el modo de hacer ciencia e investigación, cambiando las creencias y concepciones androcéntricas, para evitar que las mujeres sigan sufriendo por la omisión de su salud.

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