El Feminismo en Mujercitas

 In Libros, Mujeres en la Historia

Ya se han cumplido más de 150 años desde que en 1868 Louisa May Alcott publicara su más famosa novela: Mujercitas, uno de los libros que ha marcado la vida de muchas niñas, jóvenes y mujeres en el mundo y especialmente en Estados Unidos.

El feminismo en Mujercitas puede que se encuentre de forma más sutil que claramente patente, pero no puede obviarse, sobre todo por la vida de su autora.

Puede considerarse que Mujercitas es en parte una novela autobiográfica, ya que May Alcott vive una infancia de dificultades, sobre todo económicas, que la motivaron a trabajar para mantener a su familia, luchando también por los derechos de las mujeres.

Fue una gran activista por los derechos de las mujeres, siendo integrante del Club de Mujeres de Nueva Inglaterra, apoyando también la Asociación Americana de Mujeres Sufragistas de Massachusetts. Fue la primera mujer registrada en Concord para votar en el 1880, después de la consecución del voto femenino.

De modo que puede considerarse a Lousia May Alcott como una mujer feminista que luchaba activamente por los derechos de las mujeres en el Estados Unidos del siglo XIX.

Sin embargo, sus obras, y de igual modo Mujercitas, no pueden entenderse sin tener en cuenta el contexto político y social que regía las vidas de las personas, y en concreto de las mujeres de su tiempo.

En primer lugar, la literatura era un mundo destinado a los hombres, en los que las mujeres ella, tenían un espacio muy pequeño de creación. De modo que su feminismo era expresado de forma mucho más sutil en sus obras firmadas, siendo mucho más notorio en las que firmaba con un seudónimo.

El contexto estadounidense se regía, al igual que la obra, por la Guerra Civil. Las mujeres habían vuelto a sus hogares con la aparición de maquinaria que “podía suplir” su mano de obra, siendo nuevamente dependientes de los hombres. Solo las solteras, huérfanas o las viudas, al no estar bajo el amparo de un hombre podían tener derechos sociales y legales.

El feminismo en Mujercitas podemos empezar a verlo cuando, a través de la guerra civil la autora hace desaparecer en gran parte de las escenas a los personajes masculinos, especialmente al cabeza de familia.

El padre es un personaje muy recurrente en toda la novela, no necesitándolo para nada, ya que tanto la madre como las hijas trabajan y son las que traen el dinero a casa. Sin embargo el padre siempre aparece para decir aquello que espera de sus hijas, mostrando un contrapunto a “las mujeres independientes y productoras”.

Abordando las tareas del hogar, es cierto que estas son realizadas por las mujeres de la casa, tanto por la madre como por las hijas, sin embargo, queda de forma muy evidente y patente que a pesar de la idea imperante, de que las tareas domésticas son propias de las mujeres, las hacen sin esfuerzo y por placer, las hermanas March no quieren realizarlas aunque sea su “obligación”. 

Pero para poder reducir el impacto de esta supuesta holgazanería y la imagen de que las mujeres no hacen con gusto y agrado estas tareas, la madre las incita a limpiar debido a la necesidad de que todo esté ordenado. Sin embargo, no deja de verse el gran esfuerzo que implica para las mujeres el tener la casa siempre lista y perfecta, al mismo tiempo que trabajar.

La parte más revolucionaria de la historia la encontramos en el personaje de Jo, la hermana rebelde, independiente y atrevida. No tiene atributos para nada femeninos, simplemente su hermosa melena. La cual acaba vendiendo para conseguir dinero para su familia, deshaciéndose de la única parte femenina que poseía siendo un acto de gran rebeldía amparado por la necesidad económica de su familia.

El feminismo en Mujercitas, lleva a plantear la maternidad y matrimonio. En este caso también, la más rebelde y la que va especialmente contra las normas sociales es Jo, quien no quiere ser madre, no quiere ser esposa y es el personajes que podría decirse “más imperfecto”. Tiene ambición y quiere lograr grandes cosas en la vida.

Pero además también, ninguna de las hermanas se casa por convención, por obligación o por dinero. Su madre y su padre las educan dentro de cierta libertad de elección y de pensamiento, aunque sin dejar de regirse por las tradiciones.

Todas ellas tienen ambiciones, sueños y proyectos, sin embargo, sus sueños se ven frustrados y acaban formando parte del matrimonio y del hogar, no pudiendo escapar de una sociedad que las acaba engullendo, a pesar de su resistencia.

Es cierto que el feminismo en Mujercitas se expresa de una forma sutil, con múltiples contrapuntos que contrarrestan las aportaciones revolucionaras de su autora, pero a pesar de los mismos, ahí están y no se pueden obviar.

Tenemos que entender esta novela en la segunda mitad del siglo XIX en Estados Unidos, un contexto social, cultural e histórico nada propicio para las mujeres. Además, muchos de los temas que se tratan en el libro, siguen vigentes hoy en día, adaptados a nuestros tiempos, de modo que a pesar de todo, puede encontrarse el feminismo en Mujercitas.

El feminismo en Mujercitas es una revolución sutil, pero al fin y al cabo una revolución.

 

 

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