La pornografía enseña a violar

 In Educación, Violencia de género

Mientras trato de buscar información para redactar este post, en el buscador aparecen sobre todo entradas de páginas porno con títulos como “vídeos porno de mujeres violadas y forzadas” y “violaciones porno”. De modo que decir que la pornografía enseña a violar, no es, para nada, exagerado.

Vivimos en una sociedad patriarcal inmersa en la cultura de la violación. Claros ejemplos de ello son tanto la prostitución como la pornografía.

Mediante ambos se promueve el “derecho” que tiene un hombre en nuestra sociedad de abusar violentamente de una mujer para disfrutar sexualmente.

La pornografía al igual que la prostitución no es un trabajo, ni se elige libremente. Son muestras de machismo y violencia contra las mujeres, unas de las muestras más brutales.

Algunos de los vídeos porno más populares “emulan” violaciones y sufrimiento. Entrecomillo emulan porque las lágrimas son reales, las arcadas, el dolor y el sufrimiento.

En definitiva, estamos viendo una violación. De este modo lo que se transmite y se legitima a través de la pornografía es que los hombres se exciten humillando, vejando, violando y explotando a mujeres.

La pornografía es el único tipo de educación sexual que reciben los niños y las niñas, sobre todo de los niños, quienes empiezan a consumir estos contenidos desde los 10 años o incluso antes, y cada vez se da de forma más temprana.

Además, todos estos contenidos, lejos de ser difíciles de encontrar, se encuentran accesibles a un solo clic en internet.

Se encuentran incluso como anuncios publicitarios de otro tipo de contenidos, a los que accedes incluso sin buscarlos.

Los niños aprenden mediante el porno cómo es el sexo, aprenden misoginia, malos tratos, sometimiento y humillación de las mujeres. Y sobre todo, que lo único importante es el placer masculino y falo céntrico.

Las mujeres y sobre todo su placer, está completamente ausente del sexo en estos contenidos. Son simples y meros objetos con orificios que sirven para penetrar sin quejarse.

Es decir, lo que se está haciendo es erotizar la violencia sexual hacia las mujeres, su dolor, su sufrimiento y dejarlas al margen del sexo.

Pero toda esta misoginia no pasa inadvertida, no es consumida por pocos, sin que los datos acerca del consumo de pornografía son alarmantes.

De los consumidores de pornografía en nuestro país, 1 de cada 10 tienen menos de 10 años. 1 de cada 3 niños entre 10 y 14 años visita páginas porno y el 81% de los adolescentes entre 13 y 18 años considera el consumo de pornografía como algo normal.

Por tanto, todo este consumo por parte de menores quienes todavía no tienen del todo adquirida una idea y una imagen de lo que es la conducta sexual, la adquieren de forma distorsionada.

Adquieren una imagen e idea del sexo basada en la cosificación de la mujer y que esta tiene que satisfacer todos los deseos del hombre, sean estos cuales sean.

Todo este imaginario luego se aplica a la vida real. El deseo sexual masculino es irrefrenable, se tiene que satisfacer sí o sí y esto conduce a la perpetración de agresiones sexuales.

Pero estas agresiones sexuales ya no solo se dan entre desconocidos o entre dos personas que se conocen desde hace no demasiado tiempo.

También se pueden dar y de hecho de dan dentro de la pareja, donde cada vez más los chicos, que son cada vez más jóvenes, exigen y obligan a sus parejas a someterse a prácticas sexuales aunque no lo deseen e incluso las obligan a mantener relaciones sexuales.

Se comprueba la pornografía está completamente inmersa en la vida actual, especialmente de los hombres desde edades cada vez más tempranas. Además, es la única escuela afectivo-sexual con la que cuentan.

Es por ello, que los contenidos que se visualizan a través de la pornografía se pretenden llevar a cabo en la vida real, conduciendo a violencia sexual.

Por tanto, la pornografía enseña a violar a los jóvenes y refuerza este dominio del placer masculino y la sumisión y humillación de la mujer como medio de excitación, además de una visión de las mujeres como meros objetos sexuales.

La pornografía enseña a violar.

La pornografía es la escuela de la violación y la agresión sexual.

La pornografía es misoginia y machismo.

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