Las mujeres seguimos sin tener una habitación propia

 In Libros, Mujeres en la Historia

Han pasado casi 90 años desde que en 1929 se publicara Una habitación propia de Virginia Woolf. Sin embargo, parece ser que sus reflexiones todavía se pueden adaptar a nuestra sociedad actual.

Las mujeres seguimos encontrando muchas dificultades de prosperar en el mundo académico y laboral, muchas más que las que encuentran los hombres, tal y como argumenta la autora que ocurre respecto de las mujeres en la literatura.

Virginia Woolf afirmaba en esta novela, que dentro de 100 años las mujeres habrán dejado de ser el sexo protegido. Lógicamente tomarán parte en todas las actividades y esfuerzos que antes les eran prohibidos. Es cierto, las mujeres hemos accedido masivamente al mundo académico y laboral, que durante siglos nos han estado vetados, aunque seguimos encontrándonos con múltiples escollos por el mero hecho de ser mujeres.

En primer lugar, las mujeres seguimos ocupándonos de la mayoría de las tareas domésticas y de cuidado, cosa que nos hace soportar una doble carga, ocupándonos tanto de nuestro trabajo remunerado como del no remunerado.

En segundo lugar, muchas mujeres se ven con la obligación de elegir entre su carrera profesional y la maternidad y las tareas del hogar, reduciendo sus jornadas o llegando incluso a dejar sus trabajos.

También es patente como las mujeres, implícita o no tan implícitamente, somos encaminadas durante toda nuestra a vida profesiones y estudios en ramas sociales y atencionales. Aquí las mujeres somos mayoría. Sin embargo, en profesiones científicas y técnicas las mujeres representamos una gran minoría.

De modo que existe una gran segregación horizontal respecto a los estudios cursados por las mujeres, que tendrá consecuencias a nivel profesional. Como por ejemplo, sueldos y pensiones más bajas. Por último, a las mujeres se nos educa o se nos trata de educar para recibir órdenes, de modo que no se nos valora para acceder a puestos de responsabilidad. Incluso a veces, no nos valoramos a nosotras mismas.

Tanto esta segregación educacional, que proviene ya desde la infancia, como el encargarnos mayormente de las labores domésticas y de cuidados, considerarnos inferiores en ciertas profesiones, como las técnicas, y en puestos de mando y de responsabilidad coartan nuestra vida y desarrollo profesional.

Esto continúa la idea que tenía Virginia Woolf sobre el poder del patriarca y el patriarcado: necesitan considerar a la mitad de la población inferior y que esta mitad, se lo crea para poder seguir sometiendo a las mujeres, aunque de una manera más sutil a la par que efectiva.

Por tanto, de estas aportaciones, aunque son bastante generales, es posible desprender como las mujeres seguimos sin contar con la misma suficiencia económica y educativa que los hombres. Se nos sigue pagando menos, se nos educa para elegir ciertas profesiones, además de encargarnos de la casa y no se nos valora para puestos de responsabilidad. Hechos, que muchas veces pueden crearnos indefensión, inseguridad y desconfianza en nosotras mismas.

Pero a pesar de todo ello, las mujeres hemos venido logrando grandes cosas, nos hemos enfrentado a todas las adversidades, hemos luchado por nuestros derechos, a pesar de no tener todavía una habitación propia. Una habitación propia como metáfora de que aún no hemos conseguido la libertad plena en nuestra sociedad, en este caso, a nivel educativo y laboral.

Se sigue creyendo que las mujeres no valemos para ciertas cosas, para ciertas profesiones, que no hemos conseguido logros históricos, académicos, científicos, artísticos… Pero eso no es cierto. Los logros de las mujeres durante siglos, y aún a día de hoy, se han venido ocultando o atribuyendo a hombres. Logros que debemos visibilizar para que sean un referente para las mujeres del futuro.

Puede ser cierto, que las mujeres “hayamos conseguido menos cosas en el pasado que los hombres”, pero es que las mujeres, como afirma Virginia Woolf, no hemos tenido las mismas oportunidades. Cabría decir, que prácticamente ninguna, ni los mismos medios económicos y de formación que los hombres, e incluso así, hay muchas mujeres relevantes en la historia de la humanidad en todos los campos de conocimiento.

Especialmente en la actualidad donde las mujeres, a pesar de las dificultades que seguimos teniendo somos un referente y un ejemplo en todas las áreas.

Por ello, cabe que nos planteemos,

¿Qué llegaríamos a conseguir si tuviésemos una habitación propia?

Sin duda, hemos trabajado y seguiremos trabajando para conseguir grandes cosas y por lograr tener nuestra habitación propia, que no es otra cosa que plena LIBERTAD.

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