Los supuestos privilegios de las mujeres «cis»

 In Derechos, LGTB

En la actualidad existe un gran debate acerca de los supuestos privilegios de las mujeres “cis”, pero, ¿existen realmente los supuestos privilegios de las mujeres “cis”?

En primer lugar, cabría conocer de dónde proviene el prefijo “cis”. Este significa “en el mismo lado que”, es decir, las personas “cis” o cisgénero son aquellas cuya identidad de género coincide con su sexo biológico. Se identifican con el género que “corresponde” a sus genitales o sexo. En base a esto, las personas cisgénero serían las que no son transgénero.

El hecho de ser una persona cisgénero, independiente de ser hombre o mujer, se considera una ventaja estructural respecto a aquellas que no lo son. De modo que supuestamente las mujeres “cis” tenemos privilegios sobre las que no lo son, es decir las personas trans.

Sin embargo, suponer que las mujeres “cis” nos sentimos conformes con el género que nos adjudica el sistema patriarcal debido al sexo con el que nacemos, sería suponer también que las mujeres estamos oprimidas por “propia voluntad” o que por ese mismo motivo no salimos de nuestra opresión.

Porque nos sentimos identificadas con el género femenino derivado de nuestro sexo y eso significa aceptación de la opresión.

Es decir, las mujeres “cis” estamos oprimidas por identificarnos con el género femenino, el cual independientemente de nuestros órganos sexuales nos oprime a todas (cis y trans) del mismo modo. Pero al mismo tiempo, las mujeres “cis” tenemos privilegios sobre las trans porque nuestro sexo coincide con nuestra identidad de género, aunque este género haya sido asignado obligatoriamente por el patriarcado.

Pero, si la base de la opresión es la identificación con el género femenino y no en base al sexo biológico, podríamos desligarnos de ella no siguiendo los mandatos de género que nos oprimen.

Pero no es tan sencillo.

Es cierto que las personas trans, tanto mujeres como hombres, sufren discriminación, entendida esta como un trato peyorativo que tiene el objetivo de dañar y separar a las personas que no encajan en el sistema y quieren dejarles fuera del mismo. Lo que ocurre con las personas trans.

Sin embargo, las mujeres “cis” sigamos o no los mandatos del género femenino que se nos atribuyen, estamos oprimidas. No nos podemos librar de dicha opresión de ninguna forma.

A las mujeres trans se las discrimina por no encajar dentro del modelo social y sexual heteropatriarcal, se las quiere fuera, directamente.

Pero a las mujeres “cis” sufrimos nuestra opresión en base a nuestro sexo. Se nos quiere dentro del sistema para que este se pueda beneficiar de nosotras. Se nos pueda explotar laboral, sexual y reproductivamente.

En la actualidad, las mujeres en todo el mundo seguimos estando sometidas en base a nuestro sexo no a nuestro género de múltiples maneras.

Sigue existiendo el matrimonio infantil, donde la mayoría de víctimas son niñas, siendo sometidas a abuso sexual, explotación, embarazos y enfermedades de transmisión sexual.

Las mujeres en muchos países, cuando tienen la regla son apartadas, excluidas y rechazadas por el resto de miembros de la comunidad por considerarla una enfermedad y que son impuras. En algunos lugares las mujeres son apartadas en cabañas alejadas, donde algunas incluso han llegado a morir. Las niñas tampoco tienen permitido asistir al colegio.

La violencia de género, una de las más graves lacras sociales que seguimos arrastrando, sigue muy presente en todas las sociedades de forma diaria. Es una violencia que solo sufrimos las mujeres por el mero hecho de serlo, de nacer mujer.

La capacidad de gestar es una característica que solo se da en las mujeres, y esta es aprovechada por el capitalismo heteropatriarcal para enriquecerse a costa de la salud física y mental y de la vulneración de derechos y la dignidad de las mujeres más pobres y vulnerables. A través de los vientres de alquiler.

Finalmente, la explotación sexual que ahora quieren hacernos creer que es un trabajo como cualquier otro, es una de las violaciones de derechos de las mujeres más graves que existen. Más del 90% de las personas prostituidas son mujeres y muchas de ellas provienen de la trata y la ejercen contra su voluntad.

A parte de estos gravísimos ejemplos de violencia, existen otros muchos que hacen la vida de las mujeres en todo el mundo muy difícil.

Es seguro que las personas trans sufren una gran discriminación, pero eso no quiere decir que las mujeres “cis” tengamos privilegios sobre las mujeres trans. Porque no, las mujeres no nos identificamos con el género que la sociedad asigna a nuestro sexo biológico. Ninguna persona puede estar conforme con su opresión. Tampoco las mujeres.

Los supuestos privilegios de las mujeres “cis” no existen.

Las mujeres no tenemos privilegios por el mero hecho de ser mujeres.

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