Clara Schumann, una música invisibilizada.

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Clara Schumann, una música invisibilizada.

La música, al igual que otras muchas disciplinas y profesiones, ha sido ejercida en su mayoría y a lo largo de los siglos por hombres.

Esto no ha sido así porque no hubiera mujeres con talento, sino porque hemos sido y seguimos siendo relegadas al ámbito doméstico, impidiéndonos acceder al espacio público y a cualquier actividad que no fuera el cuidado y el hogar.

Es por estas dificultades, entre otras muchas, por las que los hitos logrados por las mujeres son especialmente importantes y merecen ser valorados y resaltados.

En el ámbito de la música destaca Clara Schumann, una música invisibilizada.

Nace en una familia en la que su padre era maestro de piano y su madre cantante y recibe una extensa y estricta formación musical. Pronto se convierte en una joven promesa.

Con tan solo 11 años ofrece su primer recital de piano y con 12 realiza su primera gira. A partir de ese momento su carrera musical va ascendiendo.

A raíz de que su padre empezó a dar clases de piano al entonces desconocido Robert Schumann, se enamoran y se casan contra la voluntad de la familia de Clara. La pareja tiene ocho hijos e hijas, falleciendo de forma prematura cuatro.

Clara Schumann destacó como pianista y como compositora. Se encargó de la publicación de la obra completa de su marido y de interpretarla y se convirtió en la primera mujer en trabajar como profesora en el Conservatorio de Hoch, además de ser profesora privada.

Sin embargo, estos logros, muchos y relevantes, se vieron limitados por su matrimonio con Robert Schumann, dado que tuvo que relegar su carrera musical a un segundo plano para cuidar de su familia.

Para que su marido pudiera seguir con su carrera y pasar a la historia como lo ha hecho, ella se encargó de sus hijos e hijas y de las tareas domésticas. Aunque esto no le impidió seguir siendo música, sí que limitó sus opciones.

No había dudas. Ella, como mujer, era quien debía encargarse de la casa y del cuidado de las hijas para que su marido pudiera seguir su carrera. La suya, aunque fuese igual de prometedora o más que la de su marido, quedó en un segundo plano.

Con el tiempo Robert Schumann padece problemas de salud mental llevándole a varios intentos de suicidio y a ingresar en un hospital psiquiátrico hasta su muerte.

Durante el tiempo de su enfermedad, que le incapacita, y después de su muerte, es Clara quien debe sacar a su familia adelante a través de su carrera musical.

Siguió dando conciertos y giras por Europa además de dedicarse a la enseñanza y a la composición.

Hasta pocos años antes de su muerte, su carrera fue brillante.

A pesar de ser una música muy aclamada en el siglo XIX, Clara escribe en una ocasión en su diario “Alguna vez creí que tenía talento creativo, pero he renunciado a esta idea; una mujer no debe desear componer. Ninguna ha sido capaz de hacerlo, así que ¿por qué podría esperarlo yo?”

Ella vivía atrapada en la creencia de que las mujeres no pueden tener talento y a pesar de sus logros, nunca se lo creyó. La sociedad de la época se lo hizo creer, al igual que muchas otras mujeres.

Decidió, arrastrada por la situación y creencias patriarcales de su tiempo, sacrificar su enorme talento musical en aras de la carrera de su marido.

Robert Schumann ha pasado a la historia como un genio de la composición, Clara Schumann es apenas conocida fuera de los círculos de los y las profesionales de la música a pesar de haber sido capaz de compaginar su brillante carrera musical con el cuidado de su familia.

Por tanto, el título de este artículo: “Clara Schumann, una música invisibilizada”, cobra todo el sentido al reflejar como se la ha olvidado y borrado de forma expresa.

Nunca podremos saber con certeza en qué obras de Robert Schumann se encuentra la huella de Clara o han sido realmente compuestas por ella aunque firmadas por su marido.

Sí que es posible afirmar que Clara Schumann se merece tanto a más que Robert Schumann pasar a la historia de la música y que es necesario que se reivindique su obra y su legado.

No es para nada cierto que las mujeres no hayan destacado en la música, sino que se nos ha borrado expresamente de la historia escrita por los hombres.

Deben ser mencionados nombres como Fanny Mendelssohn, Corona Schröter, Louise Bertin y Ethel Smyth, entre otras.

Es fundamental que reclamemos la visibilidad de las mujeres que, como Clara Schumann, han tenido un papel destacado en la historia, siendo más relevante aún por las dificultades e impedimentos que la sociedad misógina de la época les puso y aun así consiguieron grandes cosas.

Estas mujeres, muchas aun completamente desconocidas, nos permitirán reescribir la historia.

Permitirá a las niñas de hoy formar parte de la historia del mañana.

Nos permitirá contar con referentes mujeres.

Porque las hay, pero la historia escrita por hombres nos las ha omitido, por eso debemos ser nosotras quienes las visibilicemos, quienes las saquemos a la luz.

Porque si no contamos con referentes en los que inspirarnos, será más difícil abrirnos camino.

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