Hablemos del permiso de paternidad

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Hablemos del permiso de paternidad

Desde el 1 de enero de 2021 en España se puede disfrutar del permiso de paternidad de 16 semanas, equiparándose así al permiso de maternidad. Sin embargo, hablemos del permiso de paternidad con más profundidad.

Esta ampliación de la duración del permiso de paternidad sitúa a España a la cabeza de Europa en los permisos de este tipo, pero sigue situándose de entre los últimos en cuanto al permiso  de maternidad, que sigue siendo muy limitado.

El permiso de maternidad sigue siendo inferior al que recomienda la Organización Mundial de la Salud, que lo sitúa en un mínimo de 6 meses de lactancia materna exclusiva.

Es verdad que cuando hablemos del permiso de paternidad de 16 semanas, lo primero que pensaremos es que los hombres se van a responsabilizar en la misma medida que las mujeres de la crianza y del cuidado.

También, que no habrá una penalización para las mujeres en el ámbito laboral. Por ejemplo, de cara a encontrar trabajo, a la promoción interna, a la mejora laboral, a la estabilidad…

Pero el permiso de paternidad no será una medida que por arte de magia elimine la discriminación de las mujeres en el ámbito de los cuidados. Debemos tener en cuenta varios aspectos.

En primer lugar, hemos de atender a la evolución histórica de ambos permisos, el de maternidad y el de paternidad.

El permiso de maternidad entra en vigor en España por primera vez el 1931, con un total de 12 semanas percibiendo un subsidio. No será hasta el 1976 que se amplíe a 14 semanas. La última modificación se produce en 1989, añadiéndose 2 semanas, situándose en 16 semanas, 6 de ellas de carácter obligatorio después del parto.

Es decir, en 90 años de lucha por la ampliación del permiso de maternidad, se han conseguido 4 semanas adicionales, muy por debajo aún de las recomendaciones de la OMS o de las posturas existentes en otros países europeos. Y tampoco está previsto que aumente.

Hablemos del permiso de paternidad. Este ha sido inexistente hasta el año 2007, que junto con la ley orgánica 3/2007 para la Igualdad Efectiva de Hombres y Mujeres se incluye como medida de apoyo a la conciliación. Este era de entre 13 y 15 días. En el año 2017 se amplía hasta las 4 semanas, 5 semanas en 2018, 8 semanas en 2019, 12 semanas en 2020 y finalmente 16 semanas en 2021. Equiparándolo así al permiso de maternidad.

Por tanto el permiso de paternidad en 14 años ha visto un aumento de 16 semanas.

En segundo lugar tenemos que tener en cuenta también que el permiso de maternidad no es solamente una baja de cuidados o de conciliación. Sino que es una baja médica por haber pasado por un proceso psicológico y físico que ocasiona en la mujer una incapacidad temporal, por la que el hombre no pasa.

Es por eso, que en cierto modo, la equiparación de ambos permisos, maternidad y paternidad, desdibuja y oculta la necesidad que supone el mismo para las mujeres.

Otro aspecto a tener en cuenta, es que el aumento y equiparación del permiso de paternidad y maternidad no significa automáticamente que los hombres se vayan a implicar en el cuidado de los hijos e hijas.

Es un hecho que la aprobación de leyes, medidas, reglamentos y demás normativa no produce un cambio automático en la mentalidad de la sociedad, y más difícil aun cuando se trata de desmontar uno de los pilares básicos del patriarcado.

Lo hemos comprobado con la ley orgánica de igualdad 3/2007 y la ley orgánica 1/2004 de medidas de protección contra la violencia de género. Todavía le queda mucho a la nuestra sociedad para que lo que estas leyes reflejan se asimile por parte de la ciudadanía.

Tener el tiempo para poder encargarte de tu hijo o de tu hija no implica que vayas a hacerlo.

Además, esta medida solo beneficia a las familias con dos personas progenitoras, discriminando a las familias monoparentales, encabezadas principalmente por mujeres, que son a su vez las familias más vulnerables. Por lo que no ayuda a valorar la maternidad.

Finalmente, también debemos tener en cuenta cuando hablemos del permiso de paternidad, ¿qué ocurre después? Pues que las mujeres son quienes se siguen encargando de los cuidados y quienes van a ver penalizada su vida personal y profesional ante la ausencia de corresponsabilidad.

Porque la necesidad de conciliar y de que los hombres se responsabilicen por igual de los cuidados no va de aumentar el permiso de paternidad y equipararlo con el de maternidad.

Este hecho puede tener implicaciones positivas, pero es un pequeño grano de arena en un desierto de ausencia de medidas que permitan conciliar y que eliminen la discriminación y la desigualdad hacia las mujeres.

Por todo esto, creo que es mucho más importante y urgente ampliar el permiso de maternidad como mínimo según la recomendación de la OMS.

También garantizar el acceso a escuelas de educación infantil de calidad y asequibles económicamente para garantizar la conciliación y la igualdad de oportunidades a todas las familias, niño y niñas.

Establecer medidas de acción positiva para las familias monomarentales y con mayor vulnerabilidad.

Sin olvidar las medidas de sensibilización, coeducación, corresponsabilidad y valoración de los cuidados y de la maternidad, para que los hombres se impliquen en los cuidados más allá del permiso de paternidad. 

Comments
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    Jorge
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    Saludos Joana,

    Te escribo como padre de 2 niños gemelos.

    El embarazo de mi esposa tuvo diversas complicaciones, la más grave de las cuales fue un hematoma que suponía, en caso de desprenderse, el aborto de ambos embriones. Superado esto, mi esposa tuvo diabetes gestacional, anemia severa, edemas…

    Prácticamente todo el ambarazo mi esposa mantuvo un reposo que el médico recomendó relativo, pero que nosotros por miedo lo hicimos absoluto.

    Me encargué de absolutamente todo durante todo el embarazo, y al nacer los gemelos mi esposa disfrutó de 4,5 meses de permiso frente a 15 días que tuve yo. Para mí una enorme discriminación.

    El trabajo que nos cayó encima fue demoledor (durante 3 años y medio uno de los gemelos no dormía bien) Yo dormí unas 3,5 horas partidas en tres tandas durante más de 3 años (haciendo biberones por la noche, esterilizado, cambiando pañales, dando biberones… Demoledor) y salía a trabajar cada día temprano y volvía en la tarde. (trabajo de comercial con el coche todo el día, aún no entiendo como no me estrellé algún día por las rondas de Barcelona…)

    No teníamos ayuda y mi esposa se pidió una excedencia de un año, y luego reducción de jornada. Si hubiese políticas de conciliación (inexistentes) podríamos trabajar ambos.

    Que los hombres podamos disfrutar de un permiso igual que la madre es desde luego una justicia que ha llegado bien entrado el siglo XXI. No te puedes imaginar lo que habría agradecido ese permiso!!!!

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