Francisca de Pedraza, la primera mujer en denunciar violencia machista

 In Mujeres en la Historia

Francisca de Pedraza, la primera mujer en denunciar violencia machista

Hablar de violencia machista parece que es un tema reciente. Hasta hace poco, este tipo de violencia quedaba escondida y oculta dentro del ámbito doméstico y no era castigada. Los maltratadores salían impunes.

En España no ha sido hasta el año 2004 cuando por primera vez se ha recogido este tipo de violencia en una ley orgánica y se han empezado a destinar recursos públicos para su prevención y para apoyar y reparar a las víctimas, además de castigar a los agresores.

A pesar de su existencia, sabemos que esa ley se queda muy corta y que existen muchos tipos de violencia machista que se dan fuera del ámbito de la pareja o ex pareja y que todavía no se recogen.

Esta ley fue un hito en su momento y pionera.

Sin embargo, mucho antes del año 2004, concretamente en el siglo XVII, ya se puso sobre la mesa este tipo de violencia hacia las mujeres.

La pionera fue Francisca de Pedraza, la primera mujer en denunciar violencia machista.

Su historia, al igual que la de innumerables mujeres, es muy desconocida a pesar de la relevancia del hito que consiguió hace ya más cuatrocientos años.

Francisca se casó en 1610 y desde el principio de su matrimonio sufrió palizas por parte de su marido, Jerónimo de Jaras. En una de las frecuentes palizas que le propinaba su marido incluso pierde al hijo del que estaba embarazada.

El 28 de julio de 1620 decide denunciarle ante el canónico de la Colegial de la villa de Alcalá.

En esta denuncia solicita finalizar su relación conyugal alegando constantes agresiones físicas y psicológicas y múltiples humillaciones.

Sin embargo, en el siglo XVII en España el divorcio no existía ni tampoco se contemplaba como algo ilegal el maltrato hacia las mujeres.

La emancipación de la mujer, el reconocimiento del divorcio y la penalización de los maltratadores tardarían más de tres siglos en llegar.

Poco tiempo después de la denuncia, salió la sentencia para Jerónimo de Jaras, que dice: “de aquí en adelante trate bien y amorosamente a su mujer”. Fue poco menos que una reprimenda.

Claramente los malos tratos hacia Francisca no cesaron, incluso es probable que se acrecentaran debido a que su marido pudo haberse sentido expuesto y ridiculizado ante la sociedad.

A pesar de las dificultades, Francisca persistió y decidió interponer una demanda dos años después, en 1622. Esta vez lo hace ante la Iglesia.

Nuevamente obtiene el mismo resultado que la vez anterior: la recomendación a su marido que debe tratarla mejor y con mucho amor.

En esa época, este tipo de pleitos solían resolverse con meras recomendaciones o con declaraciones de “no competencia” por considerar el matrimonio como algo sagrado y que quedaba fuera de lo que atañe a la ley.

En ambos casos Francisca aportó testigos, pero no sirvieron de nada.

La mujer se presuponía propiedad de su marido y, dado que las leyes y las sentencias las dictan los hombres, ninguno le hizo caso ni la tuvieron en cuenta.

Pero Francisca no aceptó su situación ni se resignó, ni por ella ni por sus hijos e hijas, y decide acudir en 1624 al nuncio del Papa ante los reinos de España, que autoriza que el caso se pueda exponer en la Audiencia Escolástica de la Universidad de Alcalá de Henares.

El encargado de resolver su caso fue Álvaro de Ayala y este revocó todas las resoluciones anteriores que la obligaban a seguir conviviendo con su marido y maltratador.

Se le concedió la separación y una orden de alejamiento, la primera en España. También se le otorgó la devolución de su dote.

Este hecho es insólito e inédito. Francisca de Pedraza, la primera mujer en denunciar violencia machista, logró lo que nunca antes se había logrado.

Pero también fue también la última en conseguirlo hasta bien entrado el siglo XX. Tuvieron que pasar más de tres siglos para que se pudiera obtener una sentencia similar.

Por todo eso, es fundamental que Francisca de Pedraza, la primera mujer en denunciar violencia machista y en conseguir una sentencia de divorcio y orden de alejamiento, ocupe un papel destacadísimo en nuestra historia.

Necesitamos referentes, referentes que luchan por sus derechos y por su seguridad y bienestar.

Ella abrió el camino hacia la lucha contra la violencia machista, un camino que después de cuatrocientos años y la lucha incansable del movimiento feminista, no se ha podido concluir.

La violencia machista sigue ocupando nuestras vidas y nuestro día a día. Muchísimas mujeres siguen siendo maltratadas, asesinadas, violadas y explotadas.

Cada vez son más las personas y los hombres especialmente, que niegan la violencia machista y por tanto, en vez de estar más cerca de su erradicación, estamos viviendo un proceso de involución.

Es fundamental conocer la historia de las mujeres y aprender de ella, y en este caso, la historia de Francisca de Pedraza, la primera mujer en denunciar violencia machista y conseguir que su denuncia fuera tenida en cuenta.

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