Los Puentes de Madison con Perspectiva de Género

 In Cine

Hasta ahora no había visto la famosa película de Clint Eastwood Los Puentes de Madison, basada en la novela homónima de Robert James Waller.

Esta es una película que muestra una relación amorosa, romántica y furtiva entre una mujer y un hombre, durante un breve periodo de tiempo, que les cambiará la vida. Es decir, una película que muestra lo que se entendería por amor romántico. O al menos eso era lo que yo tenía entendido acerca de la película.

Sin embargo, a medida que avanza la película, se encuentra, cada vez más presente, un patente cuestionamiento de los roles de género y del papel de la mujer en las familias rurales estadounidenses de los años sesenta.

Un tratamiento de estas cuestiones que no considero que fuera a propósito ni intencionado, pero que por lo menos a mí me lleva a realizar una profunda reflexión de esta película desde una perspectiva feminista.

Si se analiza la película Los Puentes de Madison desde una perspectiva de género, encontramos que la protagonista se encuentra inmersa en el rol prototípico de mujer. Donde su papel y su mayor anhelo debe ser el de ser buena madre y buena esposa, circunscrita al hogar y a las tareas domésticas.

La protagonista, Francesca, fue maestra en su Italia natal, pero al mudarse a Estados Unidos, casarse y tener hijos dejó su trabajo para ocuparse de la casa, obedeciendo a los tradicionales mandatos de género. Unos mandatos, que para nada le hacen feliz realmente, pero trata de creerse que sí, por encontrarse inmersa en ellos.

Se puede ver cómo está presente la tradicional división del trabajo. El hombre representa al productor y la mujer la reproductora, aunque ella realiza innumerables tareas de ambos tipos.

Para Francesca, el matrimonio y su posterior maternidad, supusieron el final de su carrera profesional, su vida pública y todo lo que se encuentra fuera de las tareas del hogar.

Se observa claramente como sufre la doble jornada, haciendo malabares con el trabajo en la granja y el cuidado de la casa y su hija e hijo. Además, ve completamente cercenada su sexualidad, sólo circunscrita a la reproducción y al placer masculino de su marido.

Es decir, se encuentra sometida al matrimonio y a la maternidad como “propias de su sexo”. Representando a la perfección a la ama de casa y madre perfecta.

Sin embargo, al conocer al protagonista, escapa en cierto modo de esos mandatos y roles de género. Empieza a darse cuenta, de que es una mujer con muchas cualidades, interesante e inteligente. Además, redescubre su sexualidad alejada de los mandatos reproductivos y de la satisfacción a su marido. Por unos días, el placer sexual que ella experimenta es importante y no es un tabú, puede vivirlo como no lo hace en su matrimonio.

Descubre que se siente atrapada en una vida que no la llena, no la hace feliz,  y que no es lo que quiere en su vida. Aunque no se había dado el lujo de planteárselo hasta ese momento.

Pero a pesar de sus sentimientos, su individualidad y la posibilidad de salir de una vida monótona, acaba volviendo posteriormente a su rol de madre, ama de casa y esposa.

Es decir, se ve perfectamente lo que Betty Friedan manifestaba en la Mística de la Feminidad, como las mujeres no son felices en su supuesto papel vital y no entienden por qué, ya que teóricamente tienen todo lo que debería anhelar una mujer: una casa, hijos y marido.

Cuando decide volver a su vida como ama de casa, acepta y se resigna a soportar de nuevo todas las tareas domésticas y de cuidado, que sólo recaen sobre ella sin poder realizar nada más.

Representa como las mujeres, pueden y deben rechazar sus sueños, objetivos y anhelos por el bien familiar, cosa que hace Francesca en al final de esta película. Sacrificando el que se supone que es el amor de su vida, por el bienestar de su familia y porque es lo que se supone que debe hacer como mujer.

Pero la importancia no radica en que rechace el «amor de su vida», si no en que lleva toda la vida rechazando todo lo que le hace feliz por los demás.

Es decir, siempre antepone el bienestar de los demás al suyo propio.

Por tanto, y aunque es una película que no pretende apoyar ni reivindicar la lucha feminista, ni los derechos de las mujeres, sí que nos permite visualizar, entender y reflexionar acerca de la vida de las mujeres y los mandatos de género, que aún siguen presentes en muchas ocasiones.

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