Derribemos los mitos del amor romántico

 In Violencia de género

Derribemos los mitos del amor romántico

Actualmente se sigue manteniendo la idea del amor romántico como ideal a perseguir dentro de las relaciones de pareja. Un amor que está basado en múltiples mitos, los mitos del amor romántico, que debemos derribar.

En primer lugar, debemos plantearnos ¿Qué es el amor?

Pues bien, el amor es una concepción cultural que se ha ido modificando a lo largo del tiempo y que cambia según la cultura y el lugar geográfico.

Hasta la edad moderna (siglo XVIII) los matrimonios eran concertados y se basaban en el ideal de familia y procreación. El amor romántico era muy infrecuente y de poca importancia.

A partir de la Revolución Francesa se coloca el amor romántico y los matrimonio por amor en el primer plano.

En la actualidad el amor y el estar enamorada es la principal razón para tener una pareja.

Por tanto, el amor romántico es una concepción moderna de las relaciones de pareja que no responde a un hecho general, natural o universal.

A pesar de que al amor romántico se pone en el centro y se considera el amor más importante, lo cierto es que existen múltiples tipos de amor.

Por ejemplo encontramos el amor de arraigo, que es el amor que te une a tus orígenes, el amor familiar, el que sientes por los miembros de tu familia o el amor de amistad, el que te une a tus amigas y amigos, entre otros muchos.

Destaca especialmente, aunque de este no se habla lo que se debería, el amor propio.

Amor que los mitos del amor romántico han eclipsado y excluido a un segundo plano. Un amor imprescindible sin el cual no podemos experimentar el resto.

Centrándonos en el amor romántico, este se podría definir como: Construcción social y cultural que se encuentra en la base del matrimonio y la familia. Se fundamenta en la entrega total a la otra persona como un solo ser y en el anhelo del amor eterno que nos proporcionará la felicidad.

 Es decir, el amor romántico es un producto de la sociedad y de la cultura. No es inherente a las personas sino que es una construcción social.

Las principales características del amor romántico son:

Entrega total a la otra persona, la otra persona lo es todo para nosotras.

Experiencias intensas de felicidad o sufrimiento. No existe una vivencia intermedia en el amor romántico.

Depender y adaptarse a la otra persona. No existe autonomía ni independencia en la pareja. Tiene que ser una relación fusional.

Perdonar y justificar todo. El amor lo puede todo, por lo que por amor debemos perdonarlo todo.

Pensar que es imposible amar así de nuevo. Este es el único y gran amor de mi vida.

Idealizar a la otra persona. La otra persona es perfecta y la idónea para mí.

Hacerlo todo con la otra persona, no tener gustos propios.

Cualquier sacrifico es positivo y es un símbolo de amor.

Todas estas características del amor romántico inducen a pensar en una relación de dependencia emocional, inalcanzable, de anulación de la propia personalidad y de sacrificio como muestra de amor.

Toda esta idea y conceptualización del amor romántico se basa en una serie de mitos que lo sustentan y apoyan.

Un mito es un conjunto de creencias e ideas socialmente compartidas, aunque no sean reales.

Por tanto los mitos que apoyan el amor romántico no son reales, pero la sociedad patriarcal ha hecho que los consideremos como verdades inamovibles.

Algunos de estos mitos son:

El cambio por amor. Este nos lleva a la conclusión de que por amor y/o con amor, cualquier persona puede cambiar, pudiendo llevarnos a soportar situaciones violencia con la esperanza irreal de cambio.

La omnipotencia del amor. Se “da por sentado” que el amor es suficiente para superar todas las complicaciones de la relación.

Los polos opuestos se atraen. Se cree que las personas muy diferentes son las que más se gustan, pero esto nos lleva a normalizar el conflicto.

El amor verdadero lo “aguanta” todo. Esta premisa se basa en que el amor lo perdona todo y en el chantaje emocional hacia la pareja en base al amor.

La media naranja. Se refiere a la falsa creencia de que cada persona tenemos una persona predestinada y que sin ella no estamos completas. Esta persona es la única opción posible.

Complementariedad. El amor se considera necesario para estar completa en la vida. Es una parte esencial de la persona.

Falacia de la entrega total. Este mito del amor romántico se basa en la dependencia emocional hacia la otra persona. Avala las relaciones fusionales y el sacrificio y entrega sin esperar nada a cambio.

Renunciar a la intimidad. En este caso, la pareja debe saberlo todo de nosotras, y nuevamente se utiliza el chantaje emocional para lograrlo.

Finalmente, está el mito de los celos por amor, mostrándose estos como una reacción indispensable de amor. Una relación tiene que tener celos para demostrar que hay amor.

Todos estos mitos del amor romántico, entre otros avalan por un tipo de relación en el que la otra persona es el centro de nuestra vida y sin ella no podemos ser felices.

Para demostrar nuestro amor hacia esa persona, debemos renunciar a nuestra identidad e independencia.

Pero además, debemos soportar conductas negativas e incluso de malos tratos bajo la premisa de que el amor lo puede todo y que con amor podemos cambiar a la otra persona, porque si no estaremos incompletas, ya que solo existe un amor posible en la vida.

Sin embargo, a parte de las implicaciones nocivas que tienen estos mitos del amor romántico en la sociedad, no afectan por igual a mujeres y hombres.  

La sociedad patriarcal socializa a las mujeres para que seamos débiles, sumisas y estemos desprotegidas.

Somos educadas para el amor, para desear ser amadas por encima de todo, porque solas no somos nada.

Además el día de la boda es el más importante de nuestras vidas.

En cambio, a los hombres se les socializa siendo activos, fuertes y protectores.

Se les mutila emocionalmente para que no muestren sus sentimientos en público.

Se les permite que disfruten de su libertad social y sexual.

Y se les recomienda que huyan de las mujeres hasta que no “les quede más remedio” que asentar la cabeza y formar una familia.

De este modo y debido a esta diferencia de socialización basada en el sexo, se nos socializa a las mujeres para que busquemos parejas que nos protejan física y económicamente y a los hombres, que busquen mujeres que les admiren y hacia las que puedan demostrar su poder.

Los hombres no quieren mujeres fuertes, independientes, inteligentes y valientes.

Por tanto, el amor romántico perpetúa los roles tradicionales basados en la diferenciación sexual y también la violencia hacia las mujeres.

¿Cómo influye el amor romántico en la violencia machista?

El amor romántico y sus mitos crean unas expectativas irreales y nocivas acerca de lo que es el amor de pareja y las relaciones. Unas expectativas diferenciadas en función del sexo. Unas para las mujeres y otras para los hombres.

Cuando estas expectativas no se cumplen provocan frustración y desengaño en la relación de pareja. Unos sentimientos que pueden o no manejarse de forma adecuada.

Cuando estos no se manejan de forma adecuada, surge la violencia de género.

Además, en los casos de violencia de género los mitos del amor romántico dificultan su detección.

Existe una sobrevaloración del amor y la creencia de que con nuestro amor podremos cambiar a nuestra pareja, lo que nos lleva a soportar situaciones de violencia y malos tratos.

Creemos que el romper la relación supone un fracaso en la vida porque el amor es el objetivo primordial sin el cual no somos nada.

Además, normalizamos los celos, porque creemos que eso es amor y cuando aparecen es porque nos quieren.

Estos mitos, lejos de haberse superado, siguen estando muy presentes el nuestra sociedad y aparecen diariamente en los medios de comunicación, series y redes sociales.

Los contenidos multimedia para todas las edades y especialmente para los y las jóvenes romantizan las relaciones tóxicas que llevan a estar inmersas en situaciones de violencia y control.

Es por eso que debemos derribar los mitos del amor romántico y fomentar relaciones igualitarias basadas en el respeto.

Sin embargo esto seguirá siendo muy difícil en una sociedad patriarcal en la que la valía de las mujeres sigue estando en función de nuestras relaciones con los hombres.

Por eso, debemos fomentar el amor propio entre las mujeres como el más importante y preciado tipo de amor.

Showing 2 comments
  • Avatar
    Diana
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    En desacuerdo total, vez el amor romántico como lo llamas de una forma extraña, tengo 37 años a los 20 me casé enamorada, pero no me sentí obligada ni a perdonar, ni a aceptar, ni a cambiar, de esa relación tuve una hija que actualmente tiene 16 años, sin embargo me divorcié cuando ella tenía 2 años. Un par de años después conocí a una persona nueva, con quién actualmente tengo 13 años de relación, existe entre nosotros un verdadero amor romántico, como existió antes y no digo que no pueda existir después. En estos 13 años, hacemos cosas juntos, tenemos metas y proyectos juntos, pero también individuales, me reúno con amigas sin él, salgo sin él, y él también sin mi, hay respeto y confianza, somos fieles porque así lo queremos, no necesitamos a nadie más. Cuidado con las cosas que dices sin conocerlas. Te veo muy joven y tal vez no tienes aún una pareja o una relación sólida que te permita saber de qué va esto de la vida en pareja. La pareja no te hace vivir por el otro, para el otro, ni através del otro, sino junto al otro, una pareja que te ame y a quien ames no te obliga a vivir para él sino a su lado, y es por gusto no por obligación.

    • Joana Albiñana Durá
      Joana Albiñana Durá
      Responder

      Hola Diana.
      Lo que yo describo en mi post no tiene nada que ver con un amor corresponsable, que supongo que es lo que me intentas describir. El amor romántico es un peso que se nos ha impuesto a las mujeres para que este sea nuestro objetivo vital, mientras que para nada lo es para los hombres.
      Tampoco considero que la juventud y el tener o no pareja (hecho que desconoces) te impida escribir sobre esta herramienta patriarcal que es el amor romántico.
      A pesar de todo, gracias por tu aportación.

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