Este 8 de marzo yo voy a la huelga

 In Derechos

Desde el año 2017, la huelga del día 8 de marzo y sus consiguientes manifestaciones, las vindicaciones feministas se han situado en el centro político y social. A algunas personas les parecerá curioso, raro, innecesario, estúpido, exagerado… y muchos adjetivos más. Sin embargo, este 8 de marzo yo voy a la huelga.

Como se acaba de mencionar, a muchas personas les parece como poco innecesario, a otras les parece exagerado, y luego ya están las personas que, como habrá sido visto por todas y todo, apoyan el autobús machista y misógino de Hazte Oír.

Un autobús que no debería permitirse que circule por las calles del país ni en un momento tan cercano a una reivindicación tan importante como es el 8 de marzo, ni en ningún momento, ya que por cosas mucho menos graves hay gente condenada.

Sin embargo, y a parte de las opiniones de las personas que no están a favor ni secundan esta huelga, esta está totalmente justificada, es totalmente necesaria y va a ser multitudinaria. Este 8 de marzo yo voy a la huelga.

Las mujeres, seguimos siendo asesinadas por la violencia machista y miles de nosotras sufrimos malos tratos físicos, psicológicos, económicos, sexuales… Cada 5 horas una mujer es violada en este país.

La justicia no es efectiva y no existe protección para las que denuncian. Además, la justicia es patriarcal, poniendo en duda nuestra palabra y no condenando a muchos de los agresores. El personal judicial no tiene formación específica en violencia contra las mujeres.

Seguimos sin poder caminar tranquilas por la calle, ya sea de día o de noche, en la calle o en espacios de ocio.

Las nuevas tecnologías se han convertido en un nuevo espacio prácticamente incontrolable de violencia de género.

No se tienen en cuenta las características de las mujeres a la hora de entender el fenómeno de la violencia machista. Si tenemos discapacidad, si somos migrantes, mayores, prostitutas

Seguimos viviendo custodias compartidas y regímenes de visitas con maltratadores, porque “no son malos padres”…

Los medios de comunicación siguen sin hacer un trato adecuado de la violencia de género, dándole un aire morboso.

Seguimos sin ser dueñas de nuestros cuerpos, los políticos, los poderes económicos y la iglesia, siguen queriendo mandar sobre nuestras vidas y sobre nuestros derechos reproductivos.

No existe la educación afectivo-sexual en los colegios, dejando la misma en manos de la pornografía, llevando a considerar a las mujeres como objetos, no sujetos. Además, se nos imponen modelos de belleza imposibles de alcanzar

El aborto sigue presente en el Código Penal y no se reconoce aún como derecho de las mujeres. Además, hay políticos que quieren cargarse los derechos adquiridos mediante la lucha de décadas.

La salud de las mujeres sigue sin ser un tema prioritario, sobre-medicándonos sin atender al origen social de muchos de nuestros malestares y problemas.

Las mujeres seguimos siendo utilizadas como arma de guerra en conflictos, en fronteras, utilizadas, violadas y explotadas para poder huir de la miseria, encontrando la incomprensión y el rechazo, el internamiento involuntario, deportaciones…

Somos las mujeres quienes nos seguimos encargando de los cuidados y de las tareas domésticas, sin lo que el país no podría sobrevivir. Seguimos sin contar con la corresponsabilidad de los hombres ni del estado, no aportando los recursos necesarios.

Las mujeres hemos accedido al mundo laboral, pero sin dejar de lado las tareas de casa, teniendo que soportar dobles y triples jornadas, y si no, todo ese peso recae en otras mujeres que lo hacen en condiciones precarias y de explotación. Todas estas tareas además, siguen sin estar reconocidas.

La brecha salarial sigue siendo del 37%, sigue siendo enorme la temporalidad y las reducciones de jornada en las mujeres. Además, las cifras del paro son altísimas, también las del empleo de larga duración.

Las mujeres seguimos topándonos con el techo de cristal (más bien de hormigón), para acceder a sectores masculinizados y puestos de responsabilidad. La maternidad sigue siendo un obstáculo para mejorar y promocionar, a pesar de que se ensalza.

Las mujeres con discapacidad, rurales y migrantes encuentran especiales dificultades a la hora de encontrar un empleo digno.

Por todas estas y por otras muchas más razones que podemos encontrar en el argumentario de la huelga feminista del 2019 (http://hacialahuelgafeminista.org/wp-content/uploads/2019/02/ARGUMENTARIO-8M-2019.pdf), sumándole además el peligro que entre la extrema derecha antifeminista, misógina y machista en las instituciones de este país, la huelga es necesaria.

¡Este 8 de marzo yo voy a la huelga!

 

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