La invisibilidad de la violencia machista

 In Violencia machista

La violencia machista constituye un grave problema social y de salud que atenta contra los derechos humanos de aquellas mujeres que la sufren.

Actualmente podemos hablar de un problema de salud pública que afecta a todos los grupos de edad, independientemente de su nivel económico y posición social. Si miramos de forma retrospectiva, nos damos cuenta de que esta es consustancial en la historia de la humanidad, no hay más que ver cómo los discursos religiosos han presentado a las mujeres como malas y peligrosas, como elementos que se utilizan para que las sociedades vean las agresiones como un merecido castigo e incluso en terminología actual como castigos “preventivos”.

Entendemos que la violencia machista es una violencia estructural debido a la forma en la que la sociedad está construida (sociedad patriarcal), donde el hombre se ve como ser superior a la mujer. Es por este motivo que la sociedad ha normalizado violencia machista, afectando a todos los ámbitos de nuestras vidas y quedando invisibilizada, incluso para aquellas que la sufren. Asimismo la búsqueda de poder o la conservación de este son el principal motivo por el cual se produce, no tiene ningún origen biológico, sino que es tipo cultural. Una violencia que se basa en las desigualdades entre hombres y mujeres.

Este fenómeno en la sociedad en general, y en los profesionales sobre todo, está relacionada con los prejuicios que muchas veces tenemos ante estas situaciones, lo que dificulta la identificación y el reconocimiento de la violencia que sufren las mujeres. Actitudes con prejuicios que dan lugar a mitos y que crean resistencias que nos alejan de las víctimas, y nos hacen preservar y pensar que este problema es ajeno a nuestras vidas.

Esta falta de visibilidad puede darse porque el abuso que se sufre por parte de la pareja se hace de una forma indetectable, con unos primeros incidentes de baja intensidad, que no analizamos como violentos y los vemos normales. Estas conductas cada vez aumentan de intensidad dando paso a situaciones más graves, de ahí que esta naturalización impide a las mujeres visibilizar y detectar estos primeros incidentes, sufriendo graves secuelas a nivel físico y psicológico, muchas veces sin ser consciente de ello.

Por último, es importante saber que no hay ningún patrón que los señale puesto que tendemos a relacionarlo con factores condicionantes como pueden ser el abuso de alcohol, enfermedades metales, etc. Todas las mujeres pueden ser maltratadas y todos los hombres pueden ser maltratadores. Ante estas situaciones de violencia tenemos que tener en cuenta, como ya se ha dicho anteriormente, que se trata de una violencia estructural y multicausal,  ya que no se debe a rasgos singulares y patológicos de ciertos individuos, sino que es producida por la forma en que la sociedad está construida, por un comportamiento sexista, por la tolerancia que se produce ante la violencia machista y el patrón que hay con respecto a la masculinidad.

Leave a Comment

Start typing and press Enter to search